
Hay refranes para todas las circunstancias, y si siguen así las cosas, no olvidemos que además de "en abril, aguas mil", también otro refrán dice "abril sonriente mata de frío a la gente". Y tampoco olvidemos que hagamos lo que hagamos este montón de hormigas que somos los seres humanos, incluyendo el Sr. Bush, la tierra va hacia donde vaya echemos a la atmósfera fluoclorocarbonados o pétalos de margaritas. Pero dejemos esto que aquí no es lo nuestro, como tampoco lo es el hablar del sexo de los ángeles.
Lo que pasa es que para hablar de los productos del mes de Abril ¿qué vamos a decir?. Que entró de lleno la Primavera y tenemos a nuestra disposición todos los productos de las huertas y, sobre todo, de los huertos pequeños. Y algunos, un poco más tardíos, están en promesa, como las zanahorias, las patatas del año (no las tempranas de San José) o las cebollas. De fruta ya se sabe que hasta San Juan no tenemos más que la importada y la flor de la nuestra. Y verdura la hay todo el año: coliflor, repollo y coles. Y los rebrotes de los nabos, que non están mal. Algunos de nuestros cítricos, como los limoneros, aún estarán recuperándose de las heladas de febrero y marzo. Podemos, entre tanto, comer nuestras fresas que son tan esenciadas y que ya están a la venta. Ahí atrás llovió y el agua, en este mes, no viene mal.
Los cañistas están de enhorabuena por poder ir al río a pescar truchas. Como siempre, habrá más cañas que truchas que den la medida, y ya se sabe que la trucha y el unto, cuanto más viejos mejor. Que haya suerte, aguas limpias, y pescadores deportivos. Para las comilonas tanto da las truchas de anzuelo como las de piscifactoría. Pensad en el unto.
Pero la historia del pescado ya es otra cosa. Dicen que el primero de abril terminó el paro biológico y la flota de cerco algo traerá a tierra de vez en cuando. Pero la bajura va a la sardina, como es lógico. Y la sardina, hasta San Juan, non está en comida: son el negocio de las conserveras. Ya se dice que la sardina por Abril cógela por el rabo y déjala ir, por Mayo ásala en las brasas, y por San Juan moja el pan.
Quizá, algún jurelito, pero no olvidemos, tampoco, que los calamares "de la ría", esperando los chipirones del verano (que alguno habrá) seguirán viniendo de Buenos Aires, con el permiso del Sr. Duhalde, cortados ya, e incluso enharinados, lo que no facilita el identificarlos. El halibut, o fletán, que viene del Canadá, lo compramos y comemos como "filetes de lenguado", porque ya llega a nosotros sin espina y sin piel. Por eso, a veces, también, quieren pasarlo por rodaballo. A lo mejor ni siquiera es el fletán atlántico (o Hippoglossus hippoglossus) sino el negro, o platija, o solla de altura, que también se filetea. Y nuestras pesquerías de Tanzania completan la perca blanca y la rayada del río Nilo, que viene preparadita y nos dicen que es mero. Ahora parece que comienza a cumplirse la obligación de poner el origen y los verdaderos nombres de esos animales, mientras la gente se preocupa de los transgénicos sin saber que ellos mismos lo son. El día 26 de Abril es la Fiesta Nacional de Tanzania, que celebra el día de la Unidad de 1964, y podemos celebrarlo con los "meros" de la región.
Sin embargo, nuestra tradición pesquera en Namibia, a causa de que allí interesan más los diamantes de aluvión y otras riquezas mineras, hay que mantenerla, porque son bancos muy importantes y, además, nos quedan más cerca de casa. Y no hablemos del bacalao-abadejo-maruca y del marisco con cara de leche hervida que llega de Francia y de no sé donde.
Y nada más, que siempre me paso. Hasta el mes que viene.
© OLAF, 2002